Visita Bodegas Portia

Visita Bodegas Portia
29 de julio de 2020 Sin comentarios Enoturismo Vinos deBolsillo

Estreno la sección de experiencias a lo grande, con la visita a una bodega única en España.

Bodegas Portia se encuentra en el corazón de la Ribera del Duero, en el municipio de Gumiel de Izán. Es de reciente creación, ya que este 2020 cumplen 10 años desde su inauguración, y está adaptada a los nuevos tiempos con un diseño moderno e innovador del famoso arquitecto Norman Foster. Y no es única por ser bonita, grande, moderna u original, sino porque además de esto, lo más increíble es lo bien adaptada que está la construcción al medio que la rodea y lo práctico que es su diseño.

Es un edificio enorme y hasta que no estás casi en la puerta no te das cuenta de sus dimensiones, no llama la atención desde lejos, ya que su altura es muy reducida precisamente por eso, sus colores están totalmente integrados con el paisaje que la rodea y el impacto visual que produce es nulo.

Es un diseño en forma de flor con tres pétalos y en cada uno de ellos se realiza una parte de la elaboración del vino.

1. En el primer pétalo se realiza la descarga de la uva, la elaboración del mosto y la fermentación en depósitos de acero inoxidable. Este proceso era muy práctico ya que los camiones descargaban la uva y ésta caía por su propio peso para ser despalillada y estrujada. La sala de los depósitos estaba ambientada con el color del vino.

2. En el segundo pétalo se hacía el envejecimiento en barrica, diferenciándolas por el vino crianza que se acoge a la DO Ribera del Duero y el vino de autor elaborado por el enólogo. En esta sala destacaban los materiales propios de la elaboración del vino: acero, madera y cristal y también la utilizan para hacer exposiciones de arte, lo cual debe tener un encanto especial, con ese olor al vino en la barrica y esa luz asemejándose al color del vino.

3. Por último, en el tercer pétalo se encontraba la sala de embotellado y la de envejecimiento en la botella. La primera era acristalada con unas vistas preciosas al viñedo, para hacer el trabajo más agradable. La segunda era espectacular, su diseño recordaba a una biblioteca antigua, situando las botellas en altura y sin duda es la más impresionante.

Para finalizar la visita degustamos dos de sus vinos, un verdejo de la DO Rueda y uno de autor y compramos su tinto roble y su crianza, ambos de la DO Ribera del Duero. Para mi gusto, a la cata le hacía falta algún vino más para notar la diferencia entre el de autor y los acogidos a la Denominación. En cualquier caso la visita fue una experiencia increíble, la bodega es impresionante y todo amante del vino, o no, debería ir a conocerla para darse cuenta de que lo que digo, no es una exageración.

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